Clases híbridas: hacia una nueva experiencia universitaria

Imagen: Centro de Desarrollo Docente UC.

Luego de un año de clases remotas, durante enero, la Temporada Académica de Verano (TAV) ha ofrecido a estudiantes y profesores la posibilidad de vivir las clases de forma distinta: presenciales y a distancia simultáneamente, gracias a las nuevas salas híbridas. Según algunos alumnos, ha sido “refrescante volver y sentirse parte de la universidad”.

Por Carlos Cid Vidal.

Durante el 2020 estuvo gran parte del año encerrado, como todos. A las 8:30 de cada martes y jueves prendía su cámara, saludaba a sus estudiantes e iniciaba el curso “Introducción a la Programación” de Ingeniería UC.

Sin embargo, eso cambió. En enero, Felipe López desarrolla el mismo curso en medio del la Temporada Académica de Verano (TAV), un mes de estudio intensivo para algunos estudiantes UC, pero que en esta oportunidad tuvo diferencias a comparación del 2020.

Es un martes veraniego, y el profesor UC prende su cámara desde las nuevas salas híbridas ubicadas en el edificio de Construcción Civil en el Campus San Joaquín, saluda a sus estudiantes que lo siguen a distancia y a un grupo de 6 jóvenes que lo acompañan presencialmente. “Esto es super positivo, porque te permite abordar más modalidades, tener más actividades y hacerlo más interactivo”, comenta López.

“El hecho de que la universidad ponga a disposición esta opción donde cada alumno puede elegir si venir o no, yo creo que es una muy buena oportunidad, para que se adapte a cada aprendizaje de cada uno de los alumnos”, agrega.

 

Dentro y fuera de la sala, todos están con mascarilla y manteniendo el distanciamiento físico, además, se siguen los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias y de la UC, para hacer de la experiencia algo interactivo, pero también seguro.

Así, las clases híbridas vienen a “añadir otra forma más para que nuestros estudiantes puedan acceder al campus y a las clases, ya que esta es parte de la transformación digital de la universidad y de los cursos”, señala José Tomás Montalva, jefe de Innovación Docente del Centro de Desarrollo Docente (CDDoc-VRA), quien reconoce que esta modalidad tiene una mirada a largo plazo, con el fin de “conectar entre Campus las clases, llegar a Villarrica y mejorar los programas de internacionalización que tenemos”, por lo que durante este año se buscará aumentar el número de estas nuevas salas.

 

Por ahora, son 4 los cursos que utilizan las tecnologías de las salas híbridas, es decir, espacios equipados con un sistema de digitalización de los contenidos de la pizarra, cámara para demostraciones o experimentos, una cámara panorámica del curso, micrófono ambiental y amplificación para toda la sala y otros recursos interactivos.

Para Vicente Adaui, estudiante de Ingeniería “es refrescante volver y sentirse parte de la universidad, versus estar encerrado en una habitación”, dice. “Me concentro mejor (…) y me siento mucho más incluido en la clase, mucho más motivado a aprender. Es mejor para mi esta modalidad que la online”, agrega.

 

Vicente es estudiante de tercer año, mientras que Nicolás Pardo es de primero, por lo que no ha podido experimentar la vida universitaria como su compañero del curso Introducción a la Programación, quien en los últimos dos años sí ha tenido clases presenciales. “Para mi ha sido muy bacán sentirme como un alumno de la universidad, perder el miedo de participar en clases y estar acá”, comenta. “He podido ver a los profes que son muy secos. Las salas son muy diferentes a como eran en mi colegio, están super bien equipadas por la tecnología que tienen y encuentro que se han adaptado super bien para hacer clases al mismo tiempo presenciales y online, entonces para mi eso ha sido espectacular”, agrega Pardo.

 

Esta metodología, además; “permite que una porción del curso esté con los académicos en sala de manera voluntaria y el resto las siga en formato remoto”, comentó el Vicerrector Académico UC, Fernando Purcell en El Mercurio, quien señaló que esta iniciativa tiene el “foco en los estudiantes de los primeros años y en posgrado”, producto de que el primer grupo no tuvo la oportunidad de vivir las clases presenciales durante el año pasado.

Hoy, los 4 cursos que utilizan las salas híbridas tienen cerca de 5 estudiantes en cada sala, las mismas que tienen un aforo permitido de 40 alumnos para estar presencialmente. Sin embargo, “para los pocos que han venido, es como un renacer”, reconoce Constanza del Campo, profesora de Calculo II durante la Temporada Académica de Verano, quien asegura que: “Para mi es como un renacer volver a enseñar aquí en la universidad misma”.

 

¿Te gustaría vivir la experiencia de las clases híbridas? Revisa nuestro vídeo, conoce las salas, las tecnologías y mira cómo se desarrollan: